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Carolina Freire

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Conociendo a nuestra invitada

 

Carolina Freire, es Consultora del Banco Interamericano de Desarrollo, pero además es una profesional comprometida con Panamá. Su preparación en Relaciones Internacionales y la maestría en Políticas públicas, aunado a su trabajo filantrópico a través del voluntariado la han colocado en un sitial de liderazgo digno de emular.

 

Prueba de ello es que en el 2012 fue seleccionada por el Foro Económico Mundial como Líder Global. Y recientemente, como una de los diez líderes latinoamericanos que participarían en la conferencia “BID INN0VADORES”de América Latina y el Caribe, en el marco de la Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se realizó en marzo pasado, en Brasil.

 

Además es la fundadora de Voluntarios de Panamá, una organización sin fines de lucro –ONG- que tiene como objetivo establecer en Panamá un Centro Nacional de Voluntariado. A través de la Fundación han logrado desarrollar “Ponte en algo”, una herramienta virtual que permite conectar a los voluntarios con las diversas ONG que existen en nuestro país, logrando así, que la labor social sea más eficaz y oportuna.

 

Dos trabajos, uno remunerado (Consultoría del BID) y el otro por su vocación de servicio (Fundación Voluntarios de Panamá). Su hija Camila y su esposo Manuel Domínguez acaparan por completo la atención y el tiempo de Carolina, y aunque confiesa que su vida está algo ajetreada, hoy disfruta que sea así porque para ella eso significa vida:

 

“Cuando nació Camila pensé: ya no voy a poder hacer mi proyecto de voluntariado y me deprimí, buscaba ‘el balance’... .pero me rendí! Olvídate de eso, tíralo por la ventana, yo no creo en eso. Mi hija ha demandado más de mí en unas ocasiones y el trabajo ha demandado mucho más en otras ocasiones. Llegué a sentirme abrumada, pero un día reflexioné: ‘yo tengo que celebrar este caos porque

 

cuando tenga 60 años voy a querer estar tan ocupada como lo estoy ahora’”.

 

La antesala de un sueño que se hizo realidad

 

Para esta dinámica y emprendedora fémina su adolescencia marcó un hito importante en el desarrollo de su vocación filantrópica como nos cuenta:

 

“Desde los dieciséis a.os empecé seriamente a practicar el voluntariado en diferentes organizaciones y desde entonces no he parado. Esas experiencias tempranas me permitieron conocer profundos problemas sociales y cómo se pueden movilizar voluntades para superarlos. Viví en Chile durante mi adolescencia y estudié en Estados Unidos. Ambos países tienen una cultura de voluntariado muy fuerte y muy bien organizada. En ambos pa.ses pude interactuar con los Centros de Voluntariado y ver cómo servían como facilitadores para encauzar a la gente que quería ayudar.

En la universidad donde cursaba la maestría ofrecían cursos de gestión voluntariado, allí tomé tres de los cursos que ofrecían y eso me hizo entender que mi experiencia con el voluntariado podía aplicarse de manera metódica, ordenada, lo cual era una carencia que tenía Panamá, puesto que había muchas organizaciones haciendo un aporte valioso a la sociedad, pero no había un lugar donde el que quería ayudar a todas esas organizaciones pudiera ir, enterarse de todo y encauzar ese espíritu solidario, o esa acción solidaria que quería realizar.

Con la metodología aprendida y mi experiencia soñé con hacerlo realidad en Panamá, entonces empecé a formular mi propio proyectito, el cual se quedó engavetado por diversas razones. Mi esposo me alentaba: “Es que los sueños no expiran” me decía, aunque yo pensaba que me había tardado mucho en concretarlo. Hoy miro hacia atrás y pienso que él tenía razón, porque diez años más tarde tengo mayor conocimiento, muchos contactos, más experiencia y gran capacidad, salí a buscar la plata y ahí está el resultado: “La Fundación Voluntarios de Panamá”.

La tecnología un gran aliado para las acciones solidarias

Carolina asegura que su esfuerzo no sería posible sin esos grandes aliados como lo son USAID, United Way Panamá y Fundación Sus Buenos Vecinos, que creyeron en su propuesta.

“Me motiva lograr un impacto social, es muy bonito ayudar a otros desde el sector ONG con la Fundación Voluntarios de Panamá y al mismo tiempo impulsar políticas públicas trabajando con los gobiernos – a través del BID- en proyectos de gran escala que tienen impacto en las áreas de mayor pobreza. Es gratificante poder trabajar e impulsar una agenda social desde ambas direcciones”.

Maternidad, profesión y filantropía tres pasiones ¿Cómo escoger?

Esta singular fémina confiesa que ha vivido por mucho tiempo lidiando con el sentimiento de culpa que sufren la mayoría de las mujeres que trabajan y deben dejar a sus hijos con alguien más...

“Ha habido etapas difíciles, porque nació mi hija y yo quería hacer todas estas cosas. No respeté mi periodo posmaterno –licencia por maternidad- a los dos meses empecé a trabajar y fue difícil, no tuve ayuda, mi familia no vive aquí, vive en Chile. Hacer el salto nuevamente, volver al trabajo me dio terror, sufría ataques de pánico, no quería salir de la casa; me sentía culpable por no estar con mi hija, era difícil de manejar, y si estaba con ella me sentía culpable por no estar trabajando. Nunca he trabajado por el sueldo, trabajo porque me satisface, se me hacía muy difícil renunciar a esa parte de mí de ayudar a otros, todavía no lo quiero hacer, así que para ir superándolo la he ido integrando a todo. Yo no la quiero dejar sola, quiero estar con ella, pero también quiero hacer voluntariado; entonces pensé, va a venir conmigo a las reuniones, al voluntariado a todo.”

Tips para fomentar el voluntariado

“El voluntariado en familia es una corriente muy fuerte a nivel internacional y yo creo que es una forma en que las mamás podemos integrar a los hijos. Por ejemplo, podemos promover el reciclaje al comprar cajas y clasificar en familia los desechos y luego los sábados dejarlas en el Centro de Acopio de FAS Panamá, en Ciudad del Saber o mensualmente en la feria Yo reciclo. Pueden ayudar a los voluntarios en los centros de acopio en la clasificación, es importante que los niños estén acompañados de un adulto y evaluar si la actividad es apropiada para ellos.

Otra labor muy bonita que pueden hacer en familia es visitar Hogares de ancianos, hay varios: El Bolívar, Luz y Vida o ir a la Fundación de personas invidentes y leer: a mi hija le gusta leer; por ejemplo, los niños pueden leer junto a sus papás a los adultos mayores, es una actividad sencilla que un niño puede hacer o visitar a los ancianos y jugar juegos de mesa con ellos.

Pueden trabajar en los temas del medio ambiente.


Hay tantas caminatas y carreras hoy en día para recaudar fondos, los niños pueden participar en esas actividades. Hay muchas oportunidades para integrar a los niños en voluntariado en Familia”, concluyó Carolina Freire.

 

 

 

 

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